13.8.08



Yo sé que fieros y hambrientos dos ojos en ti clavados
siguiendo van tus cuidados miradas y movimientos.Por más que sigan
atentos los giros de tu pasión podrá ser que la ocasión sin aprovechar se
quede.Pues vigilarte no pueden las telas del
corazón.Yo sé que el labio de un hombre por tu amor capaz de todo
recoge a montones lodo para volcarlo en mi nombre.Me callo sin que me
asombre la bajeza de su acciónde su vil difamación,si queda rastro, que
quede.Yo sé que manchar no puede mi nombre en tu corazón.De ojos, mano
y labio impío,apostados en acecho para robarte del pecho tu corazón todo
mío.Lucharán en el vacío sin lograr su pretensión hasta que de mi pasión
liberada por Dios quedes Porque ni tú misma puedes
mandar en tu corazón.

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